5 de octubre de 2010

EL MAS BELLO DEPORTE.

“¡Barrilete cósmico! ¿De que liana te descolgaste?”
(Víctor Hugo Mamani Morales).



Después de reconocer públicamente que en el año 2014 intentará violar la constitución de su país mediante la utilización de una sucia chicana (de lo cual se informa acá) y a fin de limar asperezas con la oposición, el primer mandatario boliviano, un verdadero zoon politikón (más lo primero que lo segundo) no tuvo mejor idea que participar en un partido de fútbol de camaradería.
Ya sabemos que el noble deporte del balonpié acerca posiciones, amiga a los pueblos, divierte sanamente a las multitudes, en fin, el fútbol es una celebración de la vida, la amistad y la paz.
A las pruebas me remito:



Don Evo Morales, sabedor de éstas y otras verdades (como que si comes pollo te volvés mariquita) dejó por un momento la banda presidencial, se calzo la 10 de la selección de su país, le pegó tachuelas a la punta de su botín derecho y salió a la cancha para participar en un partido contra un equipo compuesto por algunos de sus adversarios políticos.
Luego de los saludos protocolares, la fotito, el lanzamiento de la monedita y el entrecruzamiento de miradas propias de dos pistoleros a punto de batirse a duelo en una película del far west, comenzó el partido en cuestión.
Pero todos los que amamos jugar al fútbol, profesional, amateur o con amigos en la canchita del barrio (éste último es mi caso), sabemos que muchas veces, generalmente sin intención, se va caldeando el asunto. En esos casos se genera una bola de nieve que nace con alguna circunstancia del juego, en principio sin importancia, pero que luego va degenerando en una sucesión de hechos bochornosos de intensidad creciente y progresiva: una patadita, un pequeño topetazo con el hombro, un cantito socarrón de “oooooleeeeee” luego de un humillante caño, una manito que se escapa, una planchita sin intención, algún pequeño insulto, una escupidita, para luego terminar con patadas en la cabeza, piquetes de ojo y fases del tenor “laconchatuma!!!! te viá bajá lo diente, va a ve!!!”
Pues bien, la prudencia de la cual debe hacer gala todo político que se precie de serlo, abandonó por un momento al representante del pueblo boliviano quien, desatendiéndose de la pelota N°5, dirigió su atención y la potencia de su remate a esféricos de menor diámetro.




El infeliz destinatario del rodillazo presidencial, quien en el momento no pudo hacer declaraciones por tener obstruida la garganta, fue el custodio de Daniel Gustavo Cartagena, adversario político de Don Evo Morales que jugaba con la “2” en la espalda (en el fútbol llevar la “2” es sinónimo de asesino). Este último fue quien, momentos antes, había aplicado una patada al primer mandatario por lo que este a su vez descargó luego su furia contra el nombrado guardaespaldas, quien pudo comprobar en carne propia aquélla máxima Passareleana que sostenía que en Bolivia “las pelotas no doblan”.

Como corolario vale destacar que luego Evo Morales acusó una lesión (y claro... siempre le pegan al “10”) y que el árbitro del partido no expulsó al alto mandatario pese a su descalificador proceder.
Espero que el colegio de árbitros de la hermana república boliviana aplique las sanciones correspondientes.
Gracias.

-"Ió me equivoqué y pagué... pero las pelotas no se manchan..."-

2 comentarios:

Catarsis dijo...

Jaajajaajjajaj me matòoooooooo "dirigió su atención y la potencia de su remate a esféricos de menor diámetro." jajajajaajaajja
q hijo de puuuuuuuuuuuuu
ese hombre tendría familia? avisenle q no creo q pueda seguir procreando!

Nonito Sabebien dijo...

Por lo pronto se va a tener que ir del país, no sea cosa que todavía lo quieran meter en cana por haberle hecho un foul al presidente.