18 de octubre de 2010

EL RULEMAN ES UN AMANTE PELIGROSO.

“el hombre solitario es una bestia o un dios”
Aristoteles.

La frase del gran filósofo griego esta incompleta (*). Se quedó corto, tal vez porque nunca imagino que el ser humano, en el pináculo de su evolución (aunque eso está por verse), pudiera cometer tonterías tan grandes como la reflejada en la historia que publicó el diario La Capital y tiene como protagonista a Don Antonio, cuyo apellido no trascendió por lógicas razones. El hombre moderno y solitario, lejos de la debatirse en la dicotomía de ser una bestia o un dios, plantea una tercera posibilidad: “el hombre solitario puede ser un idiota”. Ello básicamente porque no hay nadie cerca que lo frene o lo cohiba.

Podríamos armar un gran debate, indagando en las esferas más profundas del comportamiento humano y de como éste se ve influenciado por los valores culturales, la ética, la genética etc. pero al fin de cuentas, de una u otra manera, llegaríamos a una muy sencilla conclusión: Don Antonio es un viejo verde y jeropa.
El personaje en cuestión, con sus 72 años a cuestas, era un hombre solitario y en el abrigo de su soledad cometió el error de su vida. Así fue como el pasado 13 de octubre, luego de ponerse cachondo mirando un catálogo de “Easy” o tal vez luego de mirar “Yo, robot”, no tuvo mejor idea que empernarse un rulemán (nunca mejor utilizado el término “empernar”), sin tomar en consideración la posibilidad de que su miembro viril quedara atascado en el improvisado instrumento amatorio, situación que lo llevo al borde de la muerte o lo que es peor, la castración.

Hay para todos los gustos.

Sería fácil ponernos en severos aristarcos de Don Antonio, pero lo cierto es que éste actuó bajo el amparo del art. 19 de la Constitución Nacional, el cual reza “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”.
Entonces seamos justos en señalar que no hay ninguna norma legal que prohíba fifarse un rulemán, más allá de las objeciones morales y anatómicas que podríamos encontrar.

Así funciona un ruleman (usen la imaginación che!!!)

Por su parte, las guardias de los hospitales están plagadas de anécdotas de personas que se presentan con los mas diversos objetos atascados de alguna de sus cavidades (a buen entendedor pocas palabras), particularmente artículos con forma redondeada. Por supuesto que en esos casos siempre ponen la misma excusa: “me caí”.
Don Antonio por su parte, no podía usar ese argumento, de hecho no había nada que pudiera decir en su defensa, más allá de reconocer que es un degenerado y rogar porque los médicos pudieran remover el rulemán que tenazmente resistía aferrado a su hombría (operación quirúrgica de inminente aparición en You Tube).
Lamentablemente para el Casanova mecánico, la medicina no encontraba solución a su intríngulis, por lo que luego de diversos intentos por aflojar la pieza en cuestión mediante los protocolos establecidos para éste tipo de situaciones (WD-40, un poco de grasa, unas gotitas de Coca Cola), plantearon como última ratio, la amputación lisa y llana del órgano viril.
El dolor que el último parte médico provocó en Don Antonio supero con creces los sufrimientos propios de su situación, por lo que los galenos (que a ésta altura hacían enormes esfuerzos por contener las carcajadas) sugirieron una última y desesperada maniobra. Cuando la medicina fracasa, en hora de llamar a los bomberos.

Fue en definitiva un noble agente del Cuartel de Bomberos de la Policía Mendocina el cual, mediante la utilización de un mini torno, fue cortando al rulemán despacito, muuuuuy despacito, cuidando de no patinar y que resulte peor el remedio que la enfermedad, porque en definitiva no es lo mismo que un cirujano te ampute con un bisturí a que lo haga el cabo Cañete con un torno.
Finalmente Don Antonio logró librarse, salvar su “amiguito” y aprender una valiosa lección: los rulemanes son amantes despechados.

Gracias.
-"Doctor, no va a creer lo que me paso..."-

(*) humildemente.

6 comentarios:

Hernan dijo...

la verdad un pelotudo importante este tipo. habiendo otras cosas con las que masturbarse jajajajaja!

en fin se salvo por suerte!

Catarsis dijo...

Jajajajajaja leyó en la Cosmo sobre la diferencia de temperatura frìo-calor y quiso ir un paso màs allà! grosso Don antonio jajajajajajaja
q pelotudo a motor!

Nonito Sabebien dijo...

Don Antonio no va a poder volver al barrio nunca mas.
jajajajaja

Nicolás dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nicolás dijo...

Jajajaj le erro al diámetro del buje. Un pelotudo notable, Don Antonio.

Nonito Sabebien dijo...

jajajaja
Ahora Don Antonio ve un auto y llora.