20 de octubre de 2010

EL DR. BILARDO HACE ESCUELA.

La tristemente célebre jugarreta de Carlos Salvador Bilardo en el Mundial de Italia 90, parece haber encontrado nuevos adeptos en el fútbol peruano conforme lo informado acá entre otros medios.
Todos los que somos argentinos, varones y futboleros conocemos la famosa anécdota del partido contra Brasil, que fue creciendo como un rumor pero que finalmente fue reconocida por sus propios protagonistas. No obstante, en caso de que haya algún despistado les hago un pequeño resumen.

Corría el mundial de Italia 90 y la selección Argentina daba pena. No por ser argentino voy a dejar de reconocer que fue uno de los peores equipos que presentó la selección nacional, lleno de picapiedras, salvo honrosas excepciones, sumado a que los pocos jugadores de buen pie que había estaban en su ocaso o lesionados y para colmo de males Maradona en una pata. En las antípodas de Holanda de la década del 70, el equipo argentino era el antifutbol total, lo cual no le impidió (por gracia de los dioses del fútbol, por las manos de Goyco y por cierta mística que se forjó en esos años) llegar milagrosamente a la final de ese torneo. De yapa los “players” tenían que soportar el hostigamiento permanente de los tiffosis tanos (¡Ingratos! Pensar que en 1978 jugaron de local).



Ese mundial empezó mal, muuuy mal, con una inesperada derrota ante el ignoto equipo de Camerún. Si bien era pequeño, hay tres imágenes de ese partido que me quedaron grabadas: la primera el gol boludo que se come Pumpido, la segunda fue la tremenda patada que le metieron a Claudio Paul (el pájaro voló literalmente casi tan lejos como uno de los botines del agresor), y la tercera fue el grone de Camerún que fue expulsado como consecuencia de esa misma jugada (curiosamente el árbitro primero le saca la roja y después la amarilla), saliendo del campo de juego tirando besitos hacia los cuatro costados del estadio agradeciendo la ovación de los espectadores como si fuera un gladiador romano, mientras el médico del plantel desesperadamente le hacía R.C.P. a Caniggia.
Luego vino la victoria contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, de la cual jamás podre olvidar la pierna de Pumpido sacudiéndose en el aire como si fuera un papelito luego de chocar contra el vasco Olarticoechea.
Finalmente cerramos el grupo jugando contra Rumania y miren que mal que estábamos que el gol lo hizo Monzón (un animalito de Dios).

Así llegamos al meollo de la historia: en octavos de final nos enfrentamos contra el temible Brasil.
Tuvimos tanto pero tanto culo esa tarde, que me resulta imposible expresarlo con palabras. El arco del Goyco no paraba de sonar PING! PANG! PING! PANG!. Este encuentro fue la comprobación de aquélla máxima futbolera que sostiene que los goles que se erran en el arco del rival se pagan en el propio
Lo mejor es ver el video (no se pierdan el relato brasileño).


Pero en un momento del partido se escribió una de las páginas mas infames de la historia del fútbol nacional.
Habiendo ingresado los asistentes para atender a Maradora, que yacía en el suelo luego de la trigésima patada en la mandíbula que recibía en el torneo, los jugadores argentinos se aproximaron al utilero Galíndez y se sirvieron agua de los bidones que este llevaba.
Cerca de allí paso Branco quien ingenuamente pidió si le convidaban un poquito de agua a lo que Galindez accedió de muy buena gana, pero en vez de darle de alguno de los recipientes utilizados por sus connacionales, le dio una botellita que tenía apartada en un costado y que estaba marcada con la leyenda “ésta es para vos” y que contenía agua enriquecida con extracto de marimba y un honguito loco que había conseguido el Checho Batista.

"Toma Branquiñio, riquiña la agüiña aryentina"
El juego se reanudó y nada raro parecía estar pasando, hasta que minutos después el defensor brazuca comenzó a bailar zamba en calzones en medio del circulo central.
Cuando el técnico brasileño se dio cuenta que Branco estaba mas pasado que el Pity Alvarez, no le quedó otra que sacarlo del partido.
Años después Bilardo, Maradona y otros jugadores reconocieron públicamente éste episodio.

Pero el tiempo pasa y la senda marcada por Carlos Salvador Bidón encontró caminantes en la segunda división del fútbol peruano, puntualmente en el partido que enfrentó a Los Hijos de Acosvinchos contra Sport Ancash.
A los 20 minutos del segundo tiempo el defensor Andy Salinas se cayó sin causa aparente, minutos después Luis Coello y Martín Reátegui hicieron lo propio. Según botoneó luego a la prensa en jugador Juan Luna, éste también sintió mareos tras tomar el agua que le dio el utilero del Ancash quien pasó a ser el principal sospechoso de haberles dado agua adulterada.


No quiero ni imaginarme la clase de honguitos que crecen en la selva peruana y que habrían utilizado para preparar el brebaje (si siguieron la receta de Bilardo), aunque estos permitirían explicar fenómenos peruanos tales como La Tigresa del Oriente.

2 comentarios:

Catarsis dijo...

Nonitoo!!! despues de fumarme todos los videos futboleros terminaste saltando con un honguito loco!! jajaja cómo es esto!!?!?
terrible el relato brasileño! "roda bola" aaaaaaaaaaaaaaaa como llorabann!
no sabia q arg habia dejado arafue a brasil en ese mundial!!!

Nonito Sabebien dijo...

Maradora é gordo, Maradona é velho
mas ele tocou uma bola
y Brasil volta para casa