21 de marzo de 2011

LA ENERGÍA NUCLEAR, OTRA VEZ A DEBATE.

Continuando con la entrada FUKUSHIMA I Y LAS DISTINTAS POSTURAS SOBRE LA ENERGÍA NUCLEAR me pareció interesante esta nota publicada por le diario La Nación el pasado 19 de marzo de 2011 a propósito de los distintos argumentos a favor y en contra del uso de la energía nuclear.



El incidente nuclear que hoy vive Japón a raíz del terremoto de 9 grados en la escala Richter y el posterior tsunami que dañó la central Fukushima I suscitó un debate acalorado en los medios y en la sociedad acerca del creciente uso de la energía atómica para abastecer al hombre.

Juan Carlos Villalonga, director de campaña de Greenpeace Argentina y el experto en seguridad energética Alberto Echegaray Guevara, participaron de un diálogo en vivo por Internet convocado por lanacion.com , en el que dejaron sus ideas respecto al uso de esta tecnología, del incidente de Japón y de la utilización de la energía nuclear en la Argentina.

"La energía nuclear conlleva un riesgo intrínseco e inevitable para la salud humana. Es el reflejo de un optimismo tecnológico de otra época, con la instalación de plantas desarrolladas y diseñadas en la década del 60 e inauguradas en la década del 70", afirmó Villalonga. Y agregó: "Nosotros nos planteamos si es posible desarrollar un escenario energético creíble que permita responder al desafío del cambio climático y que elimine el uso de la energía nuclear. Es perfectamente posible llegar a ese escenario a través de la de la energía solar, eólica, geotérmica, aeromotriz, hídrica y de biomasa para 2050, en Japón y en varios países nucleares".

En contraposición, Echegaray indicó: "El mundo no puede vivir hoy sin energía nuclear". "Hay un tema de costos y de falta de eficiencia en la energía alternativa. Hoy, la nuclear es sumamente eficiente, a pesar de estos inconvenientes. Para obtener la energía de una central nuclear, es decir, 580 millones de vatios, se necesitarían 2.400.000 paneles para suplirla, es decir, un tercio de la superficie de la provincia de Buenos Aires", afirmó Echegaray, que obtuvo una licenciatura en seguridad energética en la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

El directivo de Greenpeace resaltó que los residuos nucleares son unos de los peores contaminantes del mundo ya que deben ser preservados de por vida y son altamente radiactivos.

Echegaray resaltó que la planta nuclear Fukushima I resistió un sismo de 9 grados, luego 200 réplicas, dos terremotos de más de 6 grados y, finalmente, un tsunami.

"El lanzamiento de agua desde helicópteros no sirve. Los expertos en seguridad debería lanzar a los reactores 3 y 4, que están realmente comprometidos, bolsas de arena desde helicópteros, para luego montar una pared de hormigón o concreto y así tapar la radiación", recalcó Echegaray.

Al finalizar el debate, Villalonga alertó que en la Argentina se está relanzando el plan nuclear, con la puesta en funcionamiento de la central Atucha II y el enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, Río Negro, sin que haya una discusión seria sobre los riesgos que conlleva. Y recordó que la Argentina tiene una ley por la cual deberá abastecerse un 8% de energía renovable para 2016.

Victor Ingrassia

LA NACION

2 comentarios:

Piedra dijo...

Hace muy poco han reconocido que el peor problema que tienen de momento son los millones de litros de agua contaminada usada en el enfriamiento.

En los próximos ¿50, 100? años habrá cientos de miles de casos de cáncer y problemas genéticos, malformaciones, enfermedades desconocidas, etc. muy pocos o ninguno saldrán a la luz.

¿Que ocurriría a día de hoy si hubiera otro maremoto similar al ocurrido que afectase a la misma zona?

No podemos vivir sin energía nuclear, falso. Lo que no podemos es derrochar estúpidamente la energía como lo hacemos. A veces se ve mejor en la calle de noche que de día por las luces artificiales. Letreros luminosos, derroche de calefacción y aire acondicionado, electrodomesticos mal usados (lavadoras o friega-platos casi vacíos), Usar una aspiradora en lugar de una escoba, etc.
Hay que cambiar la mentalidad de consumo desenfrenado que solo persigue gastar para enriquecer a las empresas productoras de energía. Y producir la poca que realmente se necesita para vivir cómodamente, con fuentes limpias o al menos menos peligrosas.

Nonito Sabebien dijo...

Muy cierto.
Hay que cambiar un poco la mentalidad y cuidar un poco más los recursos.