7 de septiembre de 2011

ARGENTINISMO AL PALO

La protesta la realizaron los delegados del subte. La sorpresiva medida de fuerza generó malestar en miles de usuarios que debieron soportar largas filas para acceder a las tarjetas convencionales. "No estamos obligados por reglamento a recargar la tarjeta", se justificaron.

Miles de usuarios no pudieron ayer recargar las tarjetas del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) por una insólita medida de los delegados del subte de Buenos Aires y debieron soportar largas filas para acceder por ventanilla a las tarjetas convencionales.

Los delegados realizaron una medida de fuerza que perjudicó a cientos de pasajeros y según se justificaron desempeñar esa tarea les provocó trastornos físicos, como la tendinitis, a "varios compañeros".

"No estamos obligados por reglamento a recargar las tarjetas magnéticas", aseguraron los delegados del subte y reclamaron "ampliar los días de vacaciones" para compensar la tarea extra que deben afrontar.

El delegado de la línea B, Claudio Dellecarbonara, explicó en diálogo con Radio 10 que "el reclamo lleva más de seis meses" y confirmó que reclaman "una mejora en el sistema de licencias y de francos" por la tarea extra que deben hacer los empleados.

Dellecarbonara adujo que "además de los trastornos físicos, la implementación de este sistema ha traído como consecuencia el aumento de la carga laboral de los trabajadores, por el incremento que significa que muchísimos usuarios se vuelquen a cargar las tarjetas en las boleterías".

Según indicó el delegado sindical de la línea B, "hay 30 empleados con licencia por tendinitis y por otras cuestiones", e insistió en su reclamo de "mejorar las condiciones de trabajo".

Según indica Diario Popular, la sorpresiva e insólita protesta afectó ayer a los usuarios en las seis líneas de subterráneos que recorren la Ciudad y el Premetro. Esta mañana, según pudo corroborar Infobae.com los pasajeros ya podían recargas su tarjeta magnética.

Sin embargo, Dellecarbonara amenazó con profundizar la protesta y ya adelantaron que de no recibir una respuesta favorable podrían "adoptando medidas gremiales más contundentes, como la liberación de molinetes o un paro en el servicio".

Desde la Secretaría de Transporte calificaron de "desopilante" la medida de fuerza. El secretario Juan Pablo Schiavi pidió prudencia y le reclamó "mesura a los delegados, porque no es comprensible lo que plantean".

Tanto la tarjeta SUBE como la alternativa Monedero, de la empresa concesionaria del servicio, se carga mediante un sencillo procedimiento: el usuario acerca su tarjeta magnética a la terminar electrónica que está ubicada en las boleterías, le pide el importe que va a cargar al boletero y este con un teclado ingresa el monto del crédito.



"Nosotro, lo trabajadore..."
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Por si hay alguno que todavía no viajó en el subte porteño, le comento que hay dos formas de hacerlo.

Usted puede adquirir un subtepass, que no es mas que un cartoncito, que puede llegar a valer un viaje o dos o más. Este cartoncito lo mete por una ranura del molinete, luego se escucha un "pip" y finalmente el mismo sale por otra ranura para que una especie de semáforo ubicado en el mentado aparato le anuncie que ya puede ingresar.

La otra posibilidad es adquirir en alguno de los puntos de entrega la tarjeta SUBE la cual tiene dos ventajas. La primera es que puede cargarla con toda la plata que quiera (puede cargar cien mangos si lo desea). Esto esta bueno porque la carga una vez sola y le dura todo el mes evitando hacer largas colas todas las mañanas y repetirlas a la tarde para viajar en subte.

La otra ventaja es que también puede utilizarse para viajar en colectivo y de tal manera no llevar en los bolsillos toneladas de moneditas de $0,10 o exponerse al embarazoso momento que supone poner la monedita en la máquina y que ésta, por alguna razón, no la tome y la haga pasar de largo, con el consecuente reclamo al chofer quien, con esa simpatía que caracteriza a los colectiveros porteños, sopleteará la máquina expendedora de boletos con una manguera, mientras murmulla algo incomprensible para nosotros.

Pues bien, lo que aparentemente molesta a los trabajadores del subte es cumplir con la ciclópea tarea de tomar la tarjetita, apoyarla en un lector, cargar en monto pretendido a través de un teclado y regresársela al usuario, operación que demora cinco segundos (o menos) y que no modifica de ninguna manera la cómoda posición de su pesado culo en la silla en la cual se asienta. 
Eso es todo.
¿No parece mucho, no?

Al contrario, este sistema debería beneficiarlos y hacer mas llevadera su jornada laboral. Al fin y al cabo ya no tienen que pelearse con los usuarios por la falta de cambio, porque se cargan cifras redondas (nadie carga $24,78) y de hecho la tarjeta es mucho menos pesada que un manojo de monedas.
 
Para mi que la tendinitis de esos empleados se habría producido de tanto rascarse los huevos dentro de la cabina.
Me imagino a un minero leyendo ésta nota.
 


Fuente infobae.com





3 comentarios:

Piedra dijo...

Estas cosas hacen ver que no vivo en un país donde solo pasan este tipo de cosas.
En fin, mal de muchos, consuelo de tontos.

Nonito Sabebien dijo...

Piedra, si al menos el reclamo fuera justo y legítimo todo bien.
Podría llegar a justificarse una medida de fuerza.

Pero esto parece una tomadura de pelo.

Al menos en Argentina, los sindicalistas son muy irresponsables.

Nicolás dijo...

Lo de la tendinitis es simplemente delirante.

Yo entiendo que la gente sea un poco vaga, pero tanta caradurez ya pasa a ser algo obsceno. Deberían darle una pala a cada uno durante dos semanas. Van a pedir por favor volver a recargar tarjetas.