2 de septiembre de 2011

CAUDILLISMO AL PALO

Las bodas reales solían acordarse entre los reinos para obtener ventajas políticas, militares, comerciales y para lograr y mantener riquezas, status y predominio de determinadas familias.

Algunas cosas nunca cambian, sino veamos lo que pasa en la Provincia del Chaco.

Pero antes, una pequeña aclaración para los eventuales lectores de otros países, particularmente para aquéllos que habitan verdaderas repúblicas democráticas: es muy común en la Argentina que los intendentes se perpetúen en sus cargos hasta el día de su muerte y no precisamente por la calidad de su gestión. Así sucede por ejemplo en el Partido de la Costa, Provincia de Buenos Aires donde luego de mas de veinte años de gobierno de un tal De Jesús, fue sucedido por... su hijo. O en Lanús donde Quindimil fue un intendente prácticamente vitalicio.
Por eso se que, para un lector extranjero esto puede generar mucho asombro. Pero bueh... tal vez permita comprender porque estamos como estamos en estas latitudes.

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En uno de los bancos de cemento de la plaza del pueblo, ella aprovecha para hacerle un reproche a su marido, sentado a su lado. "Hay noches en que los dos llegamos cansados de trabajar, y la que tiene que cocinar soy yo. ¿Por qué?", se pregunta. Ante ello su marido, en vez de responder como un macho argentino con un contundente "porque sos mujer" responde con un pusilánime  "Pero yo siempre lavo los platos" (¡¡¡DOMINADO!!!), improvisa él. "¡Ay, sos un machista!", le dice ella, y para dar por terminada la discusión, le toma la mano y le regala una sonrisa (DOMINADO Y POLLERUDO).


La charla no tiene secretos para cualquier pareja con algún camino recorrido. Pero sus protagonistas son especiales (zoy ezpezial). El, Pedro Maidana, de 28 años, es el intendente de este pueblo, desde 2004 (¿entonces fue intendente a los 21 años?), y se postula para un nuevo mandato. Ella, Claudia Panzardi, de 34, es, desde hace ocho años, jefa comunal de Laguna Blanca, una localidad ubicada a 60 kilómetros, y también es candidata a la reelección (si sumamos los años que ellos fueron intendentes y los sumamos a los años en los que la intendencia fue ejercida por sus respectivos padres ¿cuanto nos da?) . Se casaron el 14 de mayo de 2005, cuando los dos ya habían asumido como intendentes en sus pueblos, después de un año de noviazgo.

"Algunas noches dormimos en Colonia Elisa y otras, en Laguna Blanca", cuenta él, un hombre de estatura media, unos kilos de más, ojos claros y pelada incipiente, y dice que son como cualquier matrimonio cuyos integrantes trabajan en ciudades distintas (entonces debe ser un verdadero desastre). "Pase lo que pase, al final del día nos juntamos. De última, si andamos medio peleados, dormimos uno para cada lado" (menos mal que, dentro de todo, ambos pertenecen al mismo partido), acota ella, una mujer delgada y de facciones refinadas.

Como sucede en algunas historias de amor, el romance de los intendentes parece un camino trazado de antemano por el destino. Se conocieron el 26 de octubre de 2003, durante el velorio del padre de él, Humberto Maidana (que hasta ese momento gobernada a los 6000 esclavos algodoneros de ese pueblo), hasta que murió en un accidente náutico. Ella fue a acompañar a su padre, Américo Panzardi, por entonces amo y señor de Laguna Blanca, de 2000 esclavos, y amigo del dirigente fallecido. Una semana después, el que murió de un repentino paro cardíaco fue el padre de Claudia y el que fue a ofrecer sus condolencias fue Pedro.

 "Participamos juntos de una reunión partidaria, porque el peronismo tenía que definir quiénes iban a ser sus candidatos en los dos pueblos. Las dos intendencias habían quedado acéfalas", cuenta Pedro, y confiesa que quedó impactado con la belleza de Claudia apenas la vio ("ta rrrrre fuerrrrrte tá!!!), en el velorio de su padre (la verdad que levantarse a una mina en un velorio no da). Algo sonrojada, ella se sonríe y explica: "Nos empezamos a frecuentar mucho; nos acompañamos y nos dimos apoyo".

El 18 de marzo del año siguiente, cuando Claudia ya había sido coronada tras haber ganado las elecciones y tres días antes de que Pedro fuera ungido en su localidad, él la invitó a cenar. Se le declaró en una noche estrellada minutos antes de la medianoche (acá es cuando las lectoras deben suspirar como quinceañeras "aaahhhh"). Más de siete años después, viven con sus dos hijos y con otros dos de un matrimonio anterior de Claudia. Los que tienen edad escolar, príncipes Claudio y Marilyn, estudian en Resistencia, a menos de 30 kilómetros de Laguna Blanca.

En el medio de una intersección de rutas (la seguridad ante todo)

Sin dejar de saludar a los vecinos que pasean por la plaza, los dos intendentes se pisan (tipico matrimonio en el cual uno interrumpe al otro a cada momento) para señalar que fue el entonces senador y actual gobernador, el kirchnerista Jorge Capitanich, el que les dio el empujón decisivo para que se animaran a postularse (con la lógica bendición papal del "Neshtor"), tras la muerte de sus respectivos padres  (es decir que, muertos los señores feudales, lo mejor era casar a los hijos y unir los dominios... esta bien pensado). La cara sonriente del mandatario se ve en los carteles gigantes ubicados en los accesos a los dos pueblos. Los parecidos no son coincidencia. "Nos la pasamos hablando de política y nos copiamos los proyectos. Ahora, Pedro se copió de mi eslogan de campaña", cuenta ella. "¡Es mentira!", interrumpe él, pero enseguida le da la razón a su esposa (insisto, no puede ser taaaaaaaan pollerudo): "Yo soy más analítico, pero ella es más intuitiva".

Los pasacalles y las pintadas que promocionan la reelección de Maidana con la frase "Juntos podemos más" se repiten en cada paredón de este pueblo rural, dedicado al cultivo de algodón, en el que se destacan los edificios públicos de ladrillo a la vista, recién construidos. También en una de las esquinas de la plaza, que tiene en el centro bustos de bronce de Perón y de Evita, y una placa de mármol blanco en memoria de Néstor Kirchner. Aquí, la Presidenta alcanzó el 75 por ciento de los votos en las primarias, diez puntos menos que en Laguna Blanca.

En este último pueblo, que sólo se alborota los cuatro días de la semana en que pasa el tren, también puede verse una postal de puro peronismo. El año pasado, la intendenta inauguró una plaza con un mural de madera tallada, dedicado a Eva Perón (como bien se anticipó, es de "puro peronismo"). Es, junto con el juzgado de paz, el registro civil y el jardín de infantes (¡¡¡que pueblo avanzado!!! tiene un jardín de infantes y todo, claramente es otro logro del "modelo"), la construcción más moderna de un pueblo de menos de diez manzanas (si... leyó bien... el jardín de infantes es la construcción mas "moderna"), que da la bienvenida a los visitantes con un manto rosado de lapachos a cada lado de la ruta de acceso, también rodeada de plantaciones de acelga y lechuga.

Los dos intendentes también se copiaron a la hora de recordar a sus antecesores. Claudia bautizó Américo Panzardi al nuevo polideportivo del pueblo. Pedro le puso el nombre de su padre a la avenida principal ("puro peronismo" ver párrafo anterior).

Después de ocho años, en Laguna Blanca, los vecinos parecen tan habituados como la pareja. "A nosotros no nos trae ningún problema. Ella sodomiza a su pueblo y él al suyo", dice, de delantal azul, Alicia Centurión, cocinera del jardín de infantes. "Somos como una gran familia y, cuando algún vecino tiene que ir para Colonia Elisa, ella lo lleva gratis", agrega, parada al lado de dos chicos que desafían a la velocidad en una calesita.

En Colonia Elisa, Anselmo Cardozo, candidato a intendente por el radicalismo, concede que es subjetivo decir que la gente no quiere a Maidana, dado que en 2007 ganó por más del 75 por ciento de los votos, pero cuenta que en sus recorridas de campaña siempre escucha la misma queja. "Casi nunca se lo encuentra en la municipalidad, porque vive en Laguna Blanca." (PORQUE ES UN PO-LLE-RU-DO ¿cuando lo van a entender?). 

Uno de los que protestan por eso es José Caro, un vasallo de la construcción jubilado, que se acoda en la reja de entrada a su casa y pide ser escuchado ("escuchenmen"!!!). "El intendente nunca está acá y la gente se queja mucho de eso", dice. "¡Ay, vos porque sos un renegado!", lo reta su mujer (¡¡¡PERO QUE PASA EN ESTE PUEBLO!!! ¿SON TODOS POLLERUDOS?), Francisca Toledo, nacida en Colonia Elisa, al que define como el mejor pueblo de la provincia.

En ese último punto tampoco hay acuerdo entre Claudia y Pedro. Ella cuenta que sus hijos quieren ser intendentes de Laguna Blanca (lógicamente, no hay que perder el feudo). Con una sonrisa de costado, él le recuerda que los dos chicos tienen domicilio en Colonia Elisa.

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Tomando en consideración que la Kretina anda solita y con ganitas, podríamos tratar de engancharla con algun mandatario de algún país "primermundista" a ver si la cosa mejora. 


Hay que buscarle un candidato a la reina.





1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece que usted se olvido realmente de la pastilla ,mostrar la foto de la seniora es es de maniatico,o trata de hacer que los chicos tomen la sopa.
El feudalismo nunca desaparecio del interior del pais,esta mas vivo que nunca,derecho de pernada incluido.